El primer acto creativo: darte cuenta de que estás creando tu vida
Hay un momento —a veces suave, a veces incómodo— en el que algo se vuelve evidente: No solo creo cosas. Estoy creando la forma en la que vivo. Y eso lo cambia todo.
CÁPSULA
Melina
12/31/20252 min leer
Hay un momento —a veces suave, a veces incómodo— en el que algo se vuelve evidente: No solo creo cosas. Estoy creando la forma en la que vivo. Y eso lo cambia todo.
Porque hasta ese momento, muchas personas viven así:
reaccionando
adaptándose
sobreviviendo
cumpliendo
esperando condiciones mejores
No porque no tengan capacidad creativa, sino porque no se han reconocido como creadores.
El coraje empieza ahí: en asumir que no somos solo espectadora de nuestra vida.
Crear no es solo hacer arte (y este es el gran malentendido).
Nos enseñaron que crear es pintar, escribir, diseñar, componer, producir algo visible.
Pero esa es solo una capa. Crear, en un sentido profundo, es elegir, priorizar, dar forma a cómo vives tus días...
La vida es la primera obra. Y cada decisión —o no-decisión— también crea.
Reconocerte como creador de tu vida no es cómodo.Porque trae una verdad fuerte:
- Si estoy creando mi vida, también soy responsable de cómo la estoy viviendo.
Y eso duele un poco. Porque ya no todo se puede atribuir a las circunstancias, el sistema o los otros.
No significa culparte. Significa dejar de delegar completamente tu poder creativo.
Ese es el verdadero acto de valentía.
Crear siguiendo un propósito (no como obligación, sino como llamado)
Cuando hablamos de propósito, no hablamos de una misión grandiosa o un destino inamovible.
El propósito es permitir que tu energía creadora se exprese de forma honesta.
Para algunas personas será arte, para otras, acompañar, emprender, enseñar, conectar...
El común denominador no es qué hacen, es que crean activamente su forma de estar en el mundo.
La responsabilidad creativa (que no es presión)
Hago una distinción clave:
❌ Responsabilidad como exigencia
✔️ Responsabilidad como conciencia
Responsabilidad creativa no es hacerlo todo perfecto, vivir siempre alineado, no dudar o no cansarte.
Es preguntarte honestamente si la vida que vivís te representa. Escuchar cuando algo se apaga, permitir cambios, no vivir en automático.
La responsabilidad creativa es no traicionarte sistemáticamente.
El miedo que aparece cuando te asumes como creador
Cuando alguien empieza a verse como creador de su vida, aparecen miedos reales:
miedo a equivocarse
miedo a elegir mal
miedo a desaprovechar el potencial
miedo a no estar a la altura
miedo a la libertad
miedo a no tener excusas
Por eso tanta gente prefiere que le digan qué hacer, los caminos marcados, los roles claros, las estructuras externas. No porque no puedan crear, sino porque crear implica exponerse.
Crear también es crear sentido (aunque no sea artístico)
No todo el mundo va a pintar un cuadro o escribir un libro. Pero todo el mundo crea la atmósfera de su vida, la calidad de sus relaciones, la forma en que trabaja, cómo se trata a sí misma
el relato que se cuenta...
Eso también es creación. Y es profundamente transformador.
La pregunta que lo cambia todo
Hay una pregunta sencilla —pero peligrosa— que marca el inicio de este camino:
- ¿Estoy viviendo de una forma que me representa?
El acto creativo más valiente no es hacer arte, es asumir que eres autor de tu vida. Y elegir, una y otra vez, crear una existencia que no te apague, aunque no sea perfecta, aunque no esté del todo clara, aunque dé miedo.
Texto escrito por Melina Fernandez
